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Editoriales

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Diciembre suele percibirse como uno de los meses más cortos del año. Entre festejos, cierres y fiestas parece esfumarse rápidamente en un par de semanas. Sin embargo, la rueda sigue girando. En nuestra edición pasada hablamos de la Reforma Impositiva, pero hay otra que ocupa la escena y que apunta a convertirse en la serie o película más taquillera del verano que no se verá en Netflix sino que será parte de los medios de comunicación que es la Reforma Laboral. En las últimas semanas, el gobierno envió al Congreso un ambicioso proyecto que ya está generando debate político, social y gremial en todo el país. Con el objetivo declarado de “modernizar las relaciones laborales” y promover empleo formal, esta iniciativa promete cambios estructurales en la legislación laboral vigente. Los invito a conocer de qué se trata, pase y póngase cómodo, la última entrega del Newsletter de 2026 es sobre un tema de actualidad. 

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Contexto

Argentina enfrenta desafíos históricos en su mercado laboral: elevada informalidad, normas rígidas y conflictos recurrentes entre trabajadores, empleadores y sindicatos. El proyecto que está en el centro de la agenda del Congreso busca transformar este panorama mediante una actualización de las Leyes del trabajo en el país. 

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Principales ejes

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1. Modernización de la Legislación

El Gobierno plantea una serie de cambios centrados en flexibilizar el mercado laboral, simplificar trámites y mejorar la adaptabilidad a las nuevas formas de trabajo:

  • Contratos más flexibles: períodos de prueba extendidos y mecanismos de contratación más ágiles para pequeños y medianos empleadores.

  • Banco de horas y jornadas flexibles: posibilidad de acordar horarios de trabajo y tiempo compensatorio en sintonía con las necesidades de la producción. 

  • Digitalización y simplificación: validez legal de recibos de sueldo electrónicos y reducción de burocracia para registrar trabajadores. 

  • Redefinición de remuneraciones e indemnizaciones: separación entre conceptos remunerativos y no remunerativos para reducir conflictos judiciales, y opciones de pago incluso en monedas extranjeras o en especie en ciertos casos. Además establecer topes en las indemnizaciones. 

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Estos cambios apuntan a atraer inversión y generar empleo formal, especialmente en Pymes, aunque también han despertado críticas por posibles efectos sobre los derechos laborales tradicionales. 

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2. Relación con los sindicatos y la negociación colectiva

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Este es uno de los puntos más sensibles y el que está generando mayor resistencia.

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  • Negociación descentralizada: el proyecto propone priorizar acuerdos por empresa o sector, reduciendo el peso de las negociaciones únicas de ámbito nacional, tradicionalmente lideradas por los grandes sindicatos.

  • Nuevas reglas sobre representatividad sindical: limitaciones a horarios de delegados, requisitos de autorización previa para asambleas dentro de empresas y sanciones por bloqueos o tomas.

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La CGT y otras organizaciones ya expresaron un rechazo firme argumentando que el proyecto debilita su capacidad de defensa y reduce derechos adquiridos. 

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Tensiones y reacciones

El debate está en plena ebullición. Las centrales sindicales consideran que algunos cambios podrían aumentar la informalidad, precarizar condiciones y debilitar la negociación colectiva. Por otro lado, sectores empresariales —incluida la Unión Industrial Argentina— avalan la iniciativa como necesaria para competir frente a mercados internacionales y reducir conflictos judiciales y costos laborales. El oficialismo confía en conseguir la media sanción antes de fin de año para avanzar con la reforma en 2026.

 

El problema está planteado, y es de compleja solución porque como vimos los intereses y las necesidades son diferentes. Las empresas demandan mayor flexibilidad para contratar y organizar el trabajo, que les resulte más fácil negociar condiciones y que se reduzcan los litigios. Los trabajadores, que existan nuevas oportunidades de empleo y mejores condiciones pero también que se protejan sus derechos ya ganados. Los sindicatos, sostener beneficios sin perder poder de negociación. Para el Gobierno, generar condiciones para que exista mayor empleo, porque vendrá como consecuencia de mayores inversiones. Difícil conformar a todos. En definitiva, una cuerda que este verano se va a tensar al máximo. Veremos si se corta y por dónde.

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Gracias por leer. Felices Fiestas. Nos volvemos a encontrar en 2026.

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