Editoriales

En un contexto como el actual de condiciones complejas se torna necesario ser eficientes en los costos, tener controlados los números y trabajar en cada aspecto del día a día de las empresas. Los impuestos son uno más y gestionarlos correctamente no es sólo pagar lo que corresponde sino anticiparse con un proyecto que impacte positivamente en la rentabilidad, en el flujo de caja y en la capacidad de reinvertir para crecer. Pase y pónganse cómodo, hoy vamos a hablar de planificación fiscal, dos palabras que seguramente alguna vez escuchó y que es importante para las empresas en todo momento, pero especialmente en tiempos difíciles.
¿De qué se trata?
La planificación fiscal es el proceso de anticiparse a las obligaciones tributarias tomando decisiones estratégicas a lo largo del año para optimizar la carga impositiva dentro del marco legal vigente.
En contra de lo que puede estar pensando amigo lector “planificar” no tiene nada que ver con evadir que es ocultar información o incumplir la ley. Es utilizar recursos que la legislación pone a disposición para pagar lo justo y aprovechar las oportunidades del contexto.
Muchos dueños de PyMes piensan que se trata de un tema de grandes corporaciones, y si bien quienes cuentan con más recursos tienen mayores alternativas, la realidad es que existen herramientas para cada empresa, aún para las más chicas.
¿Por qué es importante?
A medida que las empresas crecen en estructura, sus números se mueven hacia otra escala y los errores se pagan cada vez más. Por eso se torna importante elegir bien la forma jurídica, el régimen tributario y aprovechar deducciones o beneficios fiscales disponibles. Quienes emplean conviven con costos relacionados (cargas sociales y sindicales) y deben optimizar sus costos, como así también analizar bien el momento de distribuir utilidades entre socios o cuándo reinvertir o adquirir bienes de capital. Hacerlo de forma planificada puede brindarles beneficios. En la relación con proveedores y clientes también existen efectos impositivos para considerar, por eso quienes toman decisiones en forma reactiva tienen menos opciones y pueden pagar más.
Buenas prácticas
El orden y el rumbo son dos cuestiones que los empresarios o dueños de pymes deberían atender. Habitualmente vemos en el estudio que los que tienen menos controlados sus papeles o números sufren mayores costos. Las multas por presentar impuestos fuera de tiempo son cada vez más altas y los intereses por pagar fuera de término o de refinanciar impuestos también suman (al igual que los honorarios de abogados en casos de juicios). Ni hablar del hecho de no conocer con profundidad rentabilidades, ni gestionar a partir de información real y completa. Cuando surgen problemas lo primordial es saber de que se tratan, no es lo mismo sufrir un ahogo financiero (y diferir en el tiempo algún impuesto o postergarlo a través de plan) que tener un problema económico como puede ser reconocer que alguna unidad de negocio ya no es rentable.
Una frase que me gusta mucho es la que dice que “para el que no sabe a dónde va, nunca existe viento a favor” y aplica perfectamente para quienes gestionan empresas o emprendimientos. El rumbo es importante como también aprovechar oportunidades que pueden presentarse como financiación que otorgan bancos o entidades gubernamentales como Centro Pyme en Neuquén para proyectos productivos que estén bien armados, fundamentados y demuestren ser rentables.
Algunas herramientas de Planificación Fiscal recomendadas
Elegir el Encuadre
No todas las estructuras jurídicas ni regímenes fiscales son iguales. Por eso es fundamental adaptarlas al tamaño, actividad y momento de vida de la empresa. Por eso sugiero revisar y analizar periódicamente si la forma societaria y el régimen elegidos son los adecuados y más convenientes.
Aprovechar deducciones y beneficios sectoriales
Muchas actividades cuentan con beneficios impositivos específicos (como pueden ser promociones industriales, zonas francas o incentivos al momento de contratar) que muchas pymes no conocen o no aprovechan al ciento por ciento.
Reinversión de utilidades
En varios esquemas tributarios, reinvertir ganancias en el propio negocio (en lugar de distribuirlas) puede tener un tratamiento fiscal más favorable. Es una decisión que conviene evaluar no sobre la fecha de cierre del ejercicio sino con anticipación.
Gestión de anticipos, saldos a favor y retenciones
Un mal cálculo de anticipos o retenciones puede generar saldos a favor que quedan "dormidos" sin generar valor, o bien obligaciones de pago como “anticipos” que afectan el flujo de caja de forma innecesaria.
Otro de los problemas frecuentes en PyMes es que la planificación fiscal se hace, en el mejor de los casos, unas semanas antes del cierre del ejercicio. A esa altura, ya se perdieron muchas de las oportunidades de optimización, porque las decisiones que más impactan (inversiones, distribución de utilidades, timing de operaciones) se toman durante todo el año, no al final.
¿Qué gana tu empresa con una adecuada planificación?
Mayor previsibilidad en el flujo de caja, reducción de riesgos y la posibilidad de aprovechar beneficios e incentivos disponibles. En definitiva, la planificación fiscal no es un lujo ni algo exclusivo de grandes empresas: son herramientas de gestión que cualquier PyMe debería incorporar como parte de su estrategia y de su gestión. Por eso te recomiendo tenerla en cuenta.

